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domingo, 20 de julio de 2014

Oculta carpetas de "Todos mis archivos" del Finder

Si tienes un ordenador Mac con OS X Lion o superior seguramente te habrás dado cuenta de que en el Finder hay una sección que se llama "Todos mis archivos", donde aparecen tus documentos, fotos, música, etc. clasificados por tipo. Si nos fijamos en la imagen que aparece en la web oficial de Apple se ve muy bien, dando la impresión de que va a ser muy útil y su diseño exquisito. Desgraciadamente, no es así, porque según vas instalando programas en tu ordenador, estos van generando archivos que a veces se cuelan ahí, estorbando tanto en el aspecto de utilidad como de estética. 

El problema de esto es que también se extiende a la búsqueda de Spotlight, haciendo que una simple búsqueda nos arroje resultados alejados de lo que necesitamos, así como dificultando de nuevo encontrar lo que queremos. Incluso perjudica al rendimiento del sistema, ya que el indexado de datos consume bastantes recursos, de forma proporcional a la cantidad de información procesada.

Peor aún es si eres desarrollador de software y usas programas como Eclipse o Android Studio, convirtiéndose entonces lo de "Todos mis archivos" en un caos y perdiendo toda su funcionalidad. También es un problema si tienes escondidos archivos en un ordenador que compartes con más gente y que no quieres que vean. Por suerte esto se puede remediar, y aunque sea bastante sencillo considero necesario explicarlo porque es algo que no sabe mucha gente y que en Internet no viene muy detallado. Recordar antes de nada que lo que ocultemos de "Todos mis archivos" también desaparecerá de los resultados de la búsqueda y viceversa.

Para empezar, nos dirigiremos a Preferencias del Sistema, y ahí a "Spotlight", donde aparecerán dos opciones: el tipo de documentos que queremos que sean indexados (bajo el nombre de "Resultados de búsqueda") y las carpetas o archivos que queremos ocultar ("Privacidad"). En primer lugar le echaremos un vistazo a la lista de categorías, quitando las que no nos interesen y si queremos ordenándolas a nuestro gusto. Sin embargo, esto solo afecta a la búsqueda y nos impide bloquear solo una carpeta en concreto. Por suerte, para eso está la pestaña de la derecha, en la que pulsando el botón del "+" podremos añadir los archivos y directorios que no queremos que aparezcan en la búsqueda y en "Todos mis archivos". Una vez listo, cerramos el panel de ajustes y nos dirigimos al Finder, pudiendo comprobar como tuvieron efecto los cambios. En caso de que no sea así, prueba a reiniciarlo pulsando sobre su icono con el botón derecho del ratón y la tecla "Opciones" (Alt.) del teclado y haciendo click en "Forzar reinicio".


                  


¡Así de sencillo! Un truco muy simple y no muy conocido que puede hacernos más agradable nuestra experiencia de uso del sistema y hacer más efectivas las búsquedas. De todos modos, si quieres puedes quitar por completo la carpeta de todos los archivos, haciendo click derecho en ella y dándole a "Eliminar de la barra lateral".

domingo, 13 de julio de 2014

BitDefender Internet Security 2014, un gran antivirus

Pese a que salgan nuevas versiones de Windows, con sus diferentes nombres y nuevas funciones, la seguridad siempre va a ser uno de sus puntos más flojos, como ya todos sabemos. El hecho de conectar nuestro ordenador a Internet ya supone exponerlo a todo tipo de amenazas, de ahí que necesitemos tener instalado un antivirus. El problema está en que muchas veces consumen demasiados recursos, ralentizando el resto del sistema, y en que a veces están continuamente pidiéndonos que contestemos a algo, como que hacer cuando detecta un archivo peligroso. Pero entre esos miles de programas encontré uno que es ligero y no molesta, aparte de proteger bien tu PC. Es el BitDefender Internet Security 2014 y os voy a hablar un poco sobre él.



Widget de seguridad
Una vez terminada la instalación, consistente en descargar un archivo desde la web del producto, abrirlo y pulsar en un botón, nos encontramos con su ventana principal. El diseño es bastante sencillo e intuitivo, con una lista horizontal deslizable en la que aparecen todos los módulos de la aplicación, como el análisis antivirus, el cortafuegos, las actualizaciones, etc. Encima hay una barra en la que podemos comprobar rápidamente el estado de seguridad de nuestro ordenador y acceder a los eventos (registro de todos los análisis y operaciones que ha realizado el software) y a la configuración, aparte de activar el llamado modo "autopilot", que se encarga de tomar decisiones sin que el usuario tenga que responder cuando se encuentra una amenaza. También hay que destacar el pequeño widget que aparece en el escritorio, desde el que puedes ver el estado del sistema y del programa y acceder a tu cuenta online de BitDefender. Pese a todo, si te molesta, se puede quitar desde los ajustes.


Interfaz principal del programa

Pero centrándonos en lo importante, que es la seguridad, contamos con muchas funciones. La primera, el tradicional análisis de virus, que buscará en las carpetas del sistema o en todo el disco duro, según elijamos, posibles archivos peligrosos. En caso de que encuentre algo, nos lo indicará, permitiéndonos elegir que hacer con eso. También contamos con un buscador de vulnerabilidades, permitiéndonos conocer problemas de seguridad que tenga el ordenador y cómo solucionarlos. Y por si un virus se resiste existe un "modo de rescate", que arrancará el PC con el antivirus y nada más, de forma que no se pueda poner a funcionar y así bloquearlo. Aunque puedas ejecutar todo esto de forma manual, el antivirus está continuamente monitorizando el sistema en busca de amenazas, así que no hay de que preocuparse. Por si quedas más tranquilo, existe también la posibilidad de programar análisis automáticos, tanto de los rápidos como de los completos.


Análisis antivirus

Otra función clásica de este tipo de aplicaciones es el cortafuegos o firewall, que vigila las conexiones entrantes y salientes a Internet para filtrar posibles ataques. Es cierto que Windows ya trae uno por defecto, pero siempre es preferible usar uno mejor, como puede ser este. Es un proceso automático que no necesita de nuestra intervención, pero desde su configuración puedes cambiar ciertos ajustes, como los protocolos y aplicaciones permitidos y la intensidad de bloqueo. 

Al igual que con la característica anterior, el control parental también se puede activar sin necesidad de ningún software de terceros, pero el de BitDefender es mucho más completo. Para usarlo necesitamos crearnos una cuenta gratuita en MyBitdefender, para después poder controlar y limitar la actividad de los niños desde el navegador. Tan solo hay que crear un perfil y a partir de ahí poder ver que hace y limitar los sitios en los que entra en Internet. Muy útil para que los niños más pequeños puedan disfrutar del ordenador sin riesgos. Y estrechamente unida a esta está el "Safego", un protector de privacidad en Facebook, que analizará nuestras preferencias de privacidad y nos avisará cuando un enlace web en la red social esté infectado, evitando así que entremos. El servicio anti-spam tampoco podía faltar, y este es muy fácil de configurar, pudiendo bloquear los emails que estén redactados con caracteres asiáticos o cirílicos, por ejemplo. 

Pero esta suite no se queda aquí, e incluye módulos ya no tan habituales, aunque sí muy útiles. El apartado de privacidad presenta varias herramientas, como la destrucción de archivos, protección al navegar por Internet y al chatear, así como un "cofre" donde guardar datos privados, tales como tarjetas de crédito o contraseñas. Muy similar es otra función llamada "Wallet" (cartera), que también consiste en una lista en la que guardar datos bancarios, de forma que si estamos comprando online y nos los solicitan, los rellenará automáticamente, ahorrándote el esfuerzo. 

No obstante, la mejor función no está incluida como un módulo en el menú principal del programa, sino como un acceso directo en el escritorio. Se llama "Safepay" y consiste en un navegador web aislado, en el que podremos realizar todo tipo de operaciones "frágiles", como compras online, sin miedo a que nuestros datos puedan ser interceptados, ya que usa ciertas técnicas para abrir las páginas web en un apartado del sistema al que no pueden acceder otras aplicaciones. Todo esto a costa de más lentitud al navegar y ciertas incompatibilidades con algunas páginas. Además, hay que recordar que si tu conexión de red está interceptada esto no servirá de mucho. Igualmente, una herramienta muy útil.


Navegador Safepay

Y hasta aquí el resumen de sus funciones. Ahora bien, ¿funcionan?. Según la web del fabricante, su producto es el número uno en los rankings de mejor protección contra infecciones y menor impacto en el rendimiento del PC. Respecto al impacto, si entramos en el Administrador de tareas veremos como sumando todos los procesos relacionados con BitDefender no llegan ni al 1% de consumo de CPU ni a las 300MB de RAM estando en segundo plano. Pero cuando está analizando ya no es tan ligero, llegando a consumir más de la mitad de la potencia de la CPU, aunque con un consumo de RAM similar al anterior. Eso sí, hay que recordar que los análisis antivirus si no son programados no se realizan, por lo que no interferiría de esta manera en el rendimiento del PC. En el otro lado está su anunciada excelente protección, algo ya más difícil de comprobar (no, no voy a meter virus en el ordenador a ver si los detecta). Por suerte, contamos con los análisis hechos por el organismo independiente AV-TEST, en los que este software recibe seis puntos sobre seis en protección y utilidad y cinco y medio en rendimiento, unas estadísticas espectaculares. Si queréis echarle un vistazo al informe realizado por AV-TEST, visitadlo aquí.


Consumo del programa y sus procesos

En definitiva, estamos ante una completa suite de seguridad, con un diseño sencillo e intuitivo, gracias a la distribución en módulos; con muchas funciones útiles, que nos ayudan a proteger nuestra privacidad y la entrada de malware, y con un nivel de seguridad altísimo, que no compromete en absoluto el rendimiento del ordenador. A todo esto hay que sumarle, además, lo silencioso que es para el usuario, gracias al modo "Autopilot", que evitará que cada vez que se detecta una amenaza nos aparezca una notificación preguntando qué hacer. Hay miles de antivirus en el mercado, pero este puedo asegurar que es de los mejores. 

domingo, 6 de julio de 2014

¿Demasiada potencia?

El Macintosh 128K, el primer ordenador que lanzó Apple (1984), tenía una memoria RAM de 128k (0,00012 GB) y un procesador de 8MHz (0,008 GHz). El primer iPhone, lanzado en 2007, tenía un procesador de 412 MHz y una RAM de 128MB. Pero la tecnología evoluciona muy rápido, especialmente la potencia de los componentes que dan vida a los gadgets. Y esto no es nada nuevo, puesto que un señor llamado Gordon Moore formuló en 1965 una ley según la cual cada año se duplicaba el número de transistores que formaban un procesador. Parecía algo loco, pero se ha ido cumpliendo, y en algunos momentos de la historia superando, aunque tiene un límite por cuestiones físicas.

A día de hoy, los ordenadores domésticos buenos tienen procesadores de cuatro núcleos con 3GHz cada uno y memorias RAM de 8GB, mientras que los móviles Android cargan memorias de 2GB y procesadores de varios núcleos con 2GHz. Como se puede apreciar, la evolución ha sido increíble, extendiendo las capacidades de estas máquinas. Sin embargo, se ha llegado a un punto en el que esto se ha convertido en una carrera entre fabricantes, y cada vez se va subiendo más esta cifra. 




Podría sonar bien, pero el problema está en que hay un punto en el que no aprovechamos esa potencia. Las tareas diarias que realizamos con nuestros aparatos electrónicos no requieren ni un 50% de sus recursos, y solo un porcentaje muy pequeño de gente realmente aprovecha al máximo las capacidades del dispositivo en cuestión. Muchos se preguntarán la importancia de esto, pero es seria: a parte de que repercute en el precio de la tecnología, fomenta la obsolescencia, haciendo que cada dos años haya que cambiar de móvil y cada cuatro de ordenador. 

También estimula a los desarrolladores de software, tanto de los sistemas operativos que llevan estas máquinas como de los programas que instalamos en ellas, a que adapten sus aplicaciones a este hardware, por lo que los gadgets más antiguos no pueden usarlos. Otro inconveniente sería que a mayor potencia, mayor consumo de energía, lo que implicaría un descenso en la autonomía de dispositivos portátiles. Pero por suerte, los fabricantes también se esfuerzan en producir aparatos más eficientes.

Por su parte, la potencia de estas máquinas ha permitido lograr avances importantes en la ciencia, así como que ha hecho posible que mucha gente, desde su propia casa y con su ordenador doméstico, pueda crear maravillosas aplicaciones y juegos o mismo producir música y películas por si mismos. Esta minoría es la que realmente aprovecha toda la potencia de sus ordenadores, que nunca se le quedará corta. No pasa igual con los móviles, que aunque cada vez puedan hacer más cosas, siguen estando injustificadas esas cifras, especialmente en Android.

¿Demasiada potencia? En mi opinión, en los teléfonos móviles sí, mientras que en los ordenadores es más tolerable. Como amante de la tecnología que soy, estoy a favor de la evolución de esta, pero creo que el ritmo de crecimiento del hardware se está excediendo. Los fabricantes deberían de preocuparse más de mejorar la calidad y fiabilidad de sus productos, así como de diseñar software más eficiente y que aproveche mejor la gran potencia que otorgan los procesadores de hoy en día.

domingo, 29 de junio de 2014

Recupera el control de tu cuenta de Twitter

Para los que somos usuarios de la red social Twitter es cada vez más habitual ver en el timeline tweets de gente a la que seguimos que son muy extraños, a lo "Espía el WhatsApp de tus amigos con esta app" o "¡He vendido mi cuenta de Twitter por 20€!". Incluso a mí me ha llegado alguna vez un mensaje directo que ponía, en inglés y viniendo de un amigo que habla español, que había una foto mía que tenía que ver en un enlace. ¿Y qué pasa si entramos en uno de esos enlaces? Pues que nos piden nuestro usuario y contraseña del servicio del pajarito azul, convirtiéndonos nosotros también en víctimas de este problema. 

Esto puede suceder de dos formas. La primera y más habitual es a través de la llamada API de Twitter, es decir, que nos dirigen a una página oficial de la red social en la que tenemos que iniciar sesión y nos informa de que tal aplicación quiere acceder a nuestra cuenta y lo que puede hacer y lo que no. Sin embargo, también puede pasar que a donde te redirigen es a una falsificación de la web oficial, donde le estás dando tus datos a un hacker sin saberlo. Recordad siempre, para cualquier servicio online, que para que sea el oficial, el dominio tiene que ser el propio, o sea, que en Twitter tiene que poner twitter.com, y no twiiter.com como en muchas de las falsificaciones. 



Lista de apps
Si hemos sido víctimas de esto tendremos que pensar en cual de las dos trampas anteriores picamos. La más habitual es la primera, por lo que si así ha sido, entraremos en el navegador del ordenador y en "Configuración" nos dirigiremos a "Aplicaciones". Ahí aparecerá una lista con todos los servicios y aplicaciones a las que hemos autorizado a acceder a nuestra cuenta, pudiendo ver sus permisos (que pueden hacer) e impedir el acceso. Ahora el proceso es tan sencillo como ir viendo la lista hasta que encontremos alguna sospechosa o que no conocemos, pulsando en "Revocar acceso". También sería recomendable cambiar la contraseña de nuestra cuenta, especialmente si hemos caído en el engaño de la página falsificada. De todos modos, si no estás seguro, no te cuesta nada y es una medida extra de seguridad. 

Aprovecho para recordar el refrán de "mejor prevenir que curar", e insistir en que hay que asegurarse bien de que cuando damos los datos de nuestra cuenta es obligatorio comprobar que es fiable y que no es una estafa. Además, todos sabemos que lo de espiar el WhatsApp es algo que aunque se pueda hacer no está al alcance de todo el mundo con una app intuitiva, así que no os hagáis ilusiones y piquéis. 

domingo, 22 de junio de 2014

¡Deja de cerrar apps!

Un tema de discusión sobre tecnología muy habitual es si cerrar o no las apps del móvil cuando sales de ellas. Hay gente que jamás lo ha hecho, mientras que otros pasan más tiempo cerrándolas que usándolas. ¿Pero para qué sirve? La mayoría de la gente lo hace con el fin de ahorrar batería, mientras que otros simplemente por evitar que el móvil se cargue de procesos en segundo plano.

Este tema se discute desde en la calle entre amigos hasta entre desarrolladores de software en foros especializados. Para colmo, los fabricantes no se mojan sobre que es lo mejor. Esta función de poder forzar la detención de las apps fue incorporada, en un principio, para que en caso de que se quedase atascada o que provocase un comportamiento anómalo en el teléfono pudieses detenerla. Pero claro, la gente aplicó el funcionamiento de un PC al del smartphone y a partir de ahí surgió la confusión.

La cosa cambia un poco entre sistemas operativos. En iOS, cerrar sin motivo las apps no tiene ningún sentido. La multitarea aquí es muy limitada, impidiendo que las aplicaciones gasten batería y recursos si no están abiertas. Su utilidad es simplemente que al abrirlas de nuevo estén igual que antes, ahorrándose aún encima la potencia necesaria para cargar el programa. En segundo plano solo pueden hacer una serie de cosas muy evidentes para el usuario, como llamar, usar la localización o reproducir audio. Lo bueno es que lo realizan a través de los servicios del propio sistema operativo, por lo que está todo muy controlado.

En Android si que podría estar más justificado, pero igualmente no es recomendable. La multitarea aquí es más abierta y libre, algo que trae ventajas pero también inconvenientes. Es importante distinguir entre los procesos en ejecución y en segundo plano. Los primeros son aquellos servicios o apps que están consumiendo potencia del procesador o usando algún componente como el GPS, micrófono... Estos sí que pueden consumir batería, pero también es cierto que en la gran mayoría de casos son necesarios para el correcto funcionamiento del sistema y de sus programas. Los otros son los que están almacenados en la memoria RAM pero sin consumir procesador, por lo que sucede lo mismo que en iOS, sirviendo simplemente para que al abrirlas de nuevo estén en el mismo estado que antes y tarden y consuman menos.

                     
                         Procesos en segundo plano
Procesos en ejecución


Además, ambos sistemas van cerrando las apps en multitarea según van necesitando más recursos, por lo que la excusa de cerrarlas para que no se congestione el teléfono ya no es válida. Respecto a la batería, hay que recordar que la memoria RAM va a necesitar la misma energía esté usada al 100% o al 1%. No sucede lo mismo con el procesador, cuyo consumo es proporcional al trabajo realizado. Por lo tanto, queda claro que no tiene ningún sentido lo de cerrar aplicaciones, siendo solo necesario si está provocando algún problema o, en el caso de Android, si su consumo de batería es exagerado.

lunes, 16 de junio de 2014

Usa tu ordenador como servidor de Wordpress

Wordpress es una de las plataformas más utilizadas para crear sitios web. Y no es de extrañar, puesto que aparte de su potencia y posibilidades de personalización, es una herramienta gratuita y de software libre. Pero para poder construir un blog o cualquier tipo de página usándola, hay que disponer de un servidor en el que alojarla. Para eso hay empresas que por una cuota mensual nos ofrecen un alojamiento (hosting) en el que instalar Wordpress o el software que sea y poder tener así nuestra página en Internet. 



Sin embargo, si lo único que tienes es curiosidad por probarlo pero no quieres pagar, puedes usar tu propio ordenador como servidor, sin necesidad de cambiar de sistema operativo ni borrar nada. Aunque el método que voy a explicar se puede emplear en Mac, Windows y Ubuntu, yo lo haré en el último, porque para crear servidores es la mejor plataforma. Igualmente, en los otros dos sistemas no debe de variar mucho.

Hay muchas formas de hacer esto, y más en Linux: desde descargar nosotros mismos el propio software de Wordpress y configurar todas las bases de datos MySQL hasta usar un programa llamado XAMPP que hará todo por nosotros. Aunque el primer método no es muy complicado si sigues bien las instrucciones, puede ser algo largo, así que os explicaré el segundo, muy fácil y más o menos corto. Antes de empezar, vuelvo a recordar que la finalidad de este proyecto es hacer un servidor para experimentar. La web que diseñes no podrá ser vista desde fuera de tu red local y el rendimiento que puedes obtener no es bueno para que realmente funcione como una página web pública. Si te gustase esto, puedes instalar Wordpress en un servidor de verdad, con acceso a Internet de calidad y las 24 horas, pero no usar tu ordenador como servidor.

Sabiendo esto, vamos a empezar. En primer lugar, necesitamos el software básico, XAMPP, que nos permitirá instalar Wordpress. Para descargarlo, hay que entrar en su página web y seleccionar la versión más reciente para nuestro sistema operativo (en este caso sería Linux). Al terminar la descarga, nos encontraremos con un archivo terminado en .run. Para poder abrirlo, en primer lugar hay que pulsar sobre él en el botón derecho del ratón y darle a Propiedades. Ahora hay que dirigirse a "Permisos" y marcar la opción de "Marcar archivo como ejecutable". De esta forma, lo podremos ejecutar entrando en la Terminal y escribiendo "sudo ./rutadelarchivo" (sustituyendo rutadelarchivo por la ruta del ejecutable, seguido de su nombre. Una vez introducida nuestra contraseña, empezará la instalación, en la que dejaremos todo como está y le daremos a "Siguiente" todo el rato. Cuando termine, le daremos a finalizar, y si todo ha ido bien, nuestro servidor comenzará a funcionar. 

Por lo tanto, lo que nos queda ahora es instalar Wordpress. Por suerte, hay un método muy sencillo, diseñado para XAMPP, que nos permite instalar este CMS sin complicaciones. Simplemente tenemos que entrar aquí y descargar la versión correspondiente, según el tipo de procesador (32 o 64 bits; si no sabes, elige 32). Para ejecutar el archivo descargado, haremos lo mismo que con el primero (cambiar permiso y ejecutar desde terminal con permisos de superusuario). Durante la instalación nos aparecerá una ventana para configurar nuestra página. Tan solo tendremos que poner un nombre de usuario y una contraseña (los que usaremos para identificarnos más tarde en Wordpress), el nombre del sitio y nuestro nombre, que será el que aparecerá en la autoría de las entradas. Finalizado el asistente, nuestro servidor ya está listo. Para comenzar a usar esta fantástica plataforma, tan solo tenemos que escribir en la barra del navegador localhost/wordpress y listo, ya podremos comenzar a experimentar. 



Como decía al principio, este tutorial solo se aplica para uso experimental, no para crear una web dirigida al público. Además, solo es posible acceder a esta web desde el propio ordenador o desde uno en la misma red local, sustituyendo "localhost" por la dirección IP del servidor.

En caso de preferir usar otro sistema operativo, como Mac o Windows, el procedimiento es prácticamente igual. Por último, decir que aunque aquí lo hayamos hecho con WP, el método es perfectamente válido para otros CMS como Joomla!, Drupal, etc. 

domingo, 8 de junio de 2014

¿Aceptas los términos?

Cada vez que te creas una cuenta en un servicio o web, sea para descargar un archivo o para hacer compras por Internet, tienes que aceptar una serie de condiciones sobre el uso del servicio y en muchos casos una política de privacidad, que debido a su extensión y a la forma en la que están escritas hacen que el 99% de los usuarios no las leamos. Claro, decimos que sí, que las aceptamos, y en la mayoría de casos no sabemos lo que hemos firmado. 


Si nos hemos registrado en una web con datos falsos (o siguiendo los consejos de esta entrada) para simplemente descargarnos un archivo o poner un comentario en una entrada, pues la verdad es que no nos debería de afectar lo que esté establecido en sus condiciones. Sin embargo, si se trata de una web de compras o de gestión de dinero no deberíamos omitir la lectura de sus políticas, porque ahí nos estamos jugando cosas más importantes. 

En casi todos estos tipos de documentos se dicen una serie de cosas en común: quien o que empresa es responsable del servicio, la gestión de los datos personales, uso responsable, etc. Toda esta información ocupa muchas líneas debido a que este tipo de acuerdos tienen que dejar todo claro, es decir, no pueden dar lugar a dudas o no hablar sobre ciertos aspectos. Si nos leyésemos estos documentos prestando atención, seguramente nos lo pensaríamos dos veces antes de registrarnos en ciertos servicios.

Muchas de estas empresas aprovechan el hecho de que el 99% de sus usuarios no lee las condiciones para, de forma legal porque lo dejan claro en sus contratos, utilizar la información personal del usuario para ganar dinero. Como se solía decir en España, nadie da duros a cuatro pesetas, y las empresas online no son menos. ¿Nunca te has parado a pensar de donde sacan beneficio ciertas redes sociales en las que no se pueden comprar cosas? En su mayor parte, de la publicidad, pero no de anuncios tradicionales, sino de anuncios que se basan en información personal tuya, lo que aumenta su valor. Aunque estés en desacuerdo con ello, lo has aceptado a la hora de registrarte.

En mi opinión, creo que las empresas que mandan al usuario aceptar este tipo de contratos deberían de ofrecer resúmenes o mismo decálogos en los que se recogiesen los conceptos más importantes. Esto haría que los usuarios leyesen y conociesen las condiciones de lo que están aceptando, pudiendo decidir si continúan con el registro o no. Como decía, una buena parte de estos documentos son información legal sobre la empresa que no tiene ninguna relevancia para el usuario, por lo que si cogemos los aspectos realmente importantes y los simplificamos y sintetizamos, podríamos obtener un texto corto y fácil de leer, pudiendo el usuario decidir si está de acuerdo o no con las condiciones.

Si realmente tienes interés en conocer los términos y condiciones de las webs que utilizas pero no quieres leértelos enteros, te recomiendo que le eches un vistazo a este blog, en el que su autor nos resume los acuerdos de todo tipo de servicios online, explicando sus aspectos más importantes de una forma muy amena.

domingo, 1 de junio de 2014

Protege tu WiFi de intrusos

Cada vez más la gente tiene una conexión de datos móviles en su smartphone, pero eso no quita que aún sigan intentando conectarse al WiFi del vecino para ahorrar datos o simplemente por tener mayor velocidad, aunque sea a costa de robársela al dueño. Por ese motivo, si los dueños del router somos nosotros, lo mejor es protegerlo bien y no confiarnos, porque cada vez es más fácil para el usuario de a pie hackear redes, aunque estas tengan contraseña.

Imagen de applexamx.com
La mayor parte de nosotros tenemos el router que nos instaló nuestra operadora, sin habernos ni siquiera planteado comprar otro con mejores prestaciones. Y no me equivoco si afirmo que una buena parte de estos tienen la contraseña que venía por defecto, que a veces viene escrita debajo del dispositivo o en un papel que nos dio el técnico de turno. Pues, si no lo sabíais ya, eso es como tenerlo sin contraseña. Muchas siguen patrones tan sencillos que con aplicaciones que puedes encontrar en la tienda de apps de tu móvil puedes averiguarlas. Otras son tan sencillas que usando la técnica de la fuerza bruta (probar todas las contraseñas posibles con un ordenador) se podrían calcular en cuestión de minutos (en esta web podemos calcular en cuánto). 


Así que lo primero que vamos a hacer es cambiar la contraseña. Tendremos que acceder a la página de ajustes del punto de acceso (generalmente 192.168.0.1). Si no sabemos el usuario y la contraseña podemos buscarlos en Google o llamar a la operadora. ¡Ojo!: no hay que confundirlos con la contraseña que queremos cambiar. Una vez dentro, todo dependerá del modelo de router y de las modificaciones que haya hecho nuestra operadora en el software, pero en todos tiene que haber una opción para cambiar la contraseña. Cuando la encontremos, escribiremos una con diez caracteres como mínimo, que tenga letras y números, y si es posible, también espacios, símbolos y alguna letra en mayúscula. 

No obstante, una contraseña así de robusta no importa si el método para infiltrarse en nuestro Wifi no usa la fuerza bruta. De hecho, los más potentes y utilizados se basan en interceptar paquetes de nuestra conexión e intentar averiguar la clave que los encripta, por lo que dará igual su longitud y complejidad. Sin embargo, sí que influirá el protocolo de seguridad que establezcamos. Principalmente hay dos: WEP y WPA (este tiene varias versiones, como WPA2 o WPA-PSK). Muchos routers están configurados con el primero, el cual se puede burlar con conocimientos y recursos mínimos, por lo que si es así, habrá que cambiarlo desde los ajustes de este a WPA o una de sus variantes, más seguras que el estándar. Con este sencillo cambio, imperceptible para nosotros, limitamos mucho las opciones de que entren en la red, quedando inhabilitada la opción de usar los programas que mencionaba. 

Pero no nos vamos a quedar aquí, porque muchos puntos de acceso, aunque tengan las medidas que he explicado hasta el momento, pueden ser fácilmente hackeados aprovechando las vulnerabilidades del WPS (Wifi Protected Setup, una tecnología para conectarse al router sin tener que introducir su contraseña, pulsando tan solo un botón en el aparato). Muchísimas personas tienen esta funcionalidad activa en su router, sin ni siquiera saber que es, por lo que lo mejor es deshabilitarla y cerrar un agujero de seguridad. Lo mismo que siempre: cada aparato es diferente, así que una vez asegurados de que el punto de acceso tiene WPS, una búsqueda en Google nos ayudará a encontrar la opción para desactivarlo.




Repasemos: contraseña, protocolo de seguridad y WPS. Con esto debería de ser suficiente, pero para los más temerosos vamos a ver un par de trucos más con los que convertir nuestro router en una fortaleza. Si alguien acertase nuestra contraseña a boleo (por eso es muy importante que sea larga y difícil), el resto de funciones no servirían de nada. Entra entonces en juego una técnica clásica como es el filtrado MAC. Para los que no lo sepan, consiste en crear una lista con las direcciones MAC (identificador único de todo dispositivo que pueda conectarse a Internet) de los aparatos que pueden acceder a nuestra conexión, siendo bloqueado su acceso si no están en dicha lista. Esta opción también hay que configurarla desde el mismo sitio que las otras, encontrándose en muchos casos en el mismo apartado. En ciertos modelos de router podemos incluso hacer lo contrario: crear una lista negra de direcciones MAC, pero desgraciadamente no tiene mucha utilidad porque no es difícil modificar virtualmente este dato, engañando así al punto de acceso.

El último, pero no menos importante, es cambiar los datos de acceso a la configuración al router. Sí, esos que hemos estado usando para configurar todo esto. Es cierto que para poder acceder a la web de ajustes del punto de acceso hay que conseguir entrar antes en él, pero en el caso de que alguien lo consiguiese, es mejor asegurarse y evitar que pueda jugárnosla metiéndose donde no debe. Generalmente, estas credenciales se pueden cambiar desde un apartado que se llama "usuarios" o "users" si la interfaz está en inglés. No te costará nada y supone un plus de seguridad.

Ahora dependerá de cada uno y de lo que permita su router implementar todas estas medidas de seguridad. Cuantas más, mejor, puesto que será más difícil que accedan a nuestro punto de acceso sin nuestro permiso. En caso de que tuvieseis dificultades para acceder a la configuración del aparato o mismo para cambiar los parámetros, podéis preguntarme con un comentario, que siempre que pueda os echaré una mano. Y si conoces más medidas de seguridad, por favor, no dudes en contárnoslas.

domingo, 25 de mayo de 2014

¿Mac lento? ¡Prueba estos trucos!

Aunque los ordenadores de Apple son promocionados como rápidos y duraderos, es cierto que entre las últimas versiones de OS X y la instalación de software de terceros puede acabar ralentizándose, tardando tanto acciones tan sencillas como abrir el navegador o buscar un documento que la experiencia de uso se haga desagradable. 

A mí me pasó esto, por lo que recurrí a Google, pero la mayoría de soluciones no se adaptaban a mi caso. La otra opción era borrar el disco duro y reinstalar el sistema, pero sinceramente me parecía muy latoso, teniendo en cuenta además que había gente que seguía teniendo estos problemas incluso después de el formateo. Pregunté incluso en una tienda de Apple y me dijeron que probase a reparar los permisos del disco desde la Utilidad de Discos, aunque echando en parte la culpa a la última versión de OS X, Mavericks. Era tanta la información que decidí probar un poco de todo y cierta mejora experimenté, es cierto.

Muchos dicen que eso es normal, que si la basura se va acumulando en el ordenador y luego va lento, etc. Pero yo no me compré un iMac para que al año tuviese ya lentitud; para eso me hubiese quedado en Windows. Por ese motivo no me conformaba, y decidí entonces empezar a seguir los consejos que me daban, así como algunos típicos en la informática desde hace mucho tiempo.

Antes de nada, sacar cosas que sobran fuera. Sí, me refiero a eliminar (con esto se entiende mover a la papelera y luego borrarla) todos esos archivos que están ahí y no sirven para nada, como instaladores de programas, películas que ya tienes guardadas en un disco duro externo... En veinte minutos puedes librar una cantidad de datos impresionante, que hará que tu disco duro esté más ligero. También sería recomendable desinstalar programas que no uses, aunque haciéndolo correctamente (en esta entrada lo explico mejor). Como os podréis haber dado cuenta, estos dos trucos son los típicos en el sistema operativo de Microsoft.



El segundo paso sería controlar los programas que se ejecutan en el arranque, algo que se puede ver desde Preferencias del Sistema > Usuarios y Grupos > Arranque. Ahí están listadas las aplicaciones que se ejecutan al iniciar sesión, pudiendo añadir otras que queramos o eliminar las que no usemos. Como es obvio, cuantas menos haya mejor. Desde ahí también podemos hacer pequeños cambios que contribuirán a esta tarea, como entrar en Spotlight y desmarcar los tipos de archivo que no nos interesen o en General, reducir el número de "documentos, aplicaciones y servidores" al número más bajo posible.





Pero no nos vamos a quedar aquí, porque quizás sigues teniendo mala suerte y el ordenador no va tan fluido y cómodo como debería. Es entonces cuando entra en juego la llamada "Utilidad de Discos", una app que encontraremos en la carpeta "Otros" del Launchpad, desde la cual podremos realizar una serie de acciones sobre los medios de almacenamiento conectados al Mac. Lo que nos interesa realmente de aquí es la función de "Reparar permisos de disco" y "Reparar disco". La primera es un clásico en sistemas UNIX, ya que suele suceder que los sistemas de permisos son la pieza clave en su seguridad, pero también los que dan más problemas. Lo único que hará esta opción es comprobar los permisos de los archivos del sistema y en caso de que algunos no sean correctos, los cambiará por los apropiados. La otra opción recorrerá el disco duro en búsqueda de fallos, que pueden ser el origen de muchos problemas y la mayoría de veces pueden ser fácilmente arreglados. 




Lo ideal, eso sí, es realizar estas operaciones desde el menú de recuperación del Mac, al que podemos acceder pulsando las teclas Cmd + R al encenderlo. En la ventana que nos aparecerá, seleccionaremos "Utilidad de Discos" y haremos tanto la reparación del disco como la de permisos. Sin embargo, no nos vamos a quedar aquí, porque esto solo repara los permisos de la carpeta del sistema. Por suerte, hay un truco escondido para poder reparar los de la carpeta del usuario también. En este mismo entorno, tendremos que irnos en la barra superior a Utilidades y elegir "Terminal". En la ventana que se abrirá hay que teclear (sin las comillas) "resetpassword". Esto abrirá otra ventana, en la que después de escoger (en caso de tener varios) nuestro disco duro y usuario, pulsaremos en "Restaurar permisos y listas de control de acceso de la carpeta inicio". Una vez terminado el proceso, ya podremos apagar o reiniciar nuestro ordenador desde el símbolo de la manzana en la barra superior.

Reconozco que aplicando todos estos trucos que os he explicado he notado una mejoría muy importante en la fluidez en general del sistema. Como decía al principio, el problema era precisamente este, lo que hacía incómodo el uso del ordenador. Sin embargo, con las aplicaciones que usan muchos recursos, como las de edición de vídeo, no tenía el más mínimo problema. Es cierto que OS X es un sistema bastante bueno y estable, pero últimamente está teniendo ciertos problemas que no son dignos de Apple. Creo que con lo que hay que pagar por los ordenadores Mac nos merecemos que funcionen a la perfección, y más si tan solo tienen un año. 

domingo, 18 de mayo de 2014

¿Cuál es tu sistema operativo?

En los comienzos de la informática doméstica, en el apartado del sistema operativo no había mucho donde elegir, teniendo el monopolio Windows (Mac apenas tenía importancia). Pero ahora, varias décadas después, hay una gran variedad de sistemas operativos disponibles, con características comunes pero también muchas diferencias. Lo que no ha cambiado es la mayoría absoluta en usuarios de Windows, así como el hecho de que el S.O. de Apple solo se pueda instalar en sus ordenadores.



Desde su aparición en 1985, Windows ha ido actualizándose y adaptándose a las nuevas tecnologías, pero manteniendo su monopolio y el apoyo de los fabricantes. La combinación de estos dos factores hace que los desarrolladores de software se centren en él, por lo que en esta plataforma se puede instalar la gran mayoría de los programas que se diseñan para ordenadores. El simple hecho de que vayas a una tienda, compres un ordenador y este venga con Windows y a partir de ahí puedas descargarte las aplicaciones que quieras hace que muchísima gente ni siquiera sepa que existen más sistemas operativos, por lo que lo siguen usando. Microsoft ha sacado versiones muy exitosas, como el inmortal XP, y otras desastrosas, como Vista. La última es la 8.1, con la que Microsoft trata de fusionar su SO de ordenador, de móvil (Windows Phone) y el de la XBOX.



Macintosh 128K, el primer
ordenador de Apple

La historia de Mac es bastante diferente. La primera versión del sistema operativo de Apple para ordenadores (Mac OS) fue lanzada en 1984, pudiendo ser únicamente usada en el Macintosh 128K. El sistema fue recibiendo actualizaciones, a la vez que aparecían nuevos ordenadores, pero seguía manteniéndose la restricción del SO para los ordenadores Apple. Pero durante una etapa en los años 90, la compañía de la manzana permitió a ciertos fabricantes instalar en sus ordenadores Mac OS, lo que no les benefició en absoluto. Sin embargo, uno de los cambios más importantes en la historia de Mac se produjo en 2005, cuando se abandonaron los procesadores PowerPC para utilizar los Intel que ya empleaban el resto de PC. Esto permitió instalar Windows sin complicaciones en los ordenadores Apple, y hizo posible que se pudiese hacer lo contrario, aunque con bastantes problemas de compatibilidad. Así, el sistema ha ido evolucionando hasta el día de hoy, encontrándose en la versión 10.9 (Mavericks). Apple también ha ido siguiendo su propio camino, y el éxito brutal que tienen el iPhone y el iPad da lugar a que intente fusionar su S.O. móvil (iOS) con el de escritorio (OS X).




Tux, la mascota de Linux
El tercer gran sistema operativo es Linux, y su camino está muy separado del de los dos anteriores. El término "Linux" es muy ambiguo, porque puede referirse tanto al kernel del sistema o a los S.O. que se basan en este. En 1991, Linus Torvalds, un estudiante finlandés de 21 años, creó un pequeño sistema, basado en UNIX, que al tratarse de un hobby lo publicó como software libre. Tuvo mucho éxito, contribuyendo a su código miles de entusiastas. Este proyecto se topó con otro de la misma índole: GNU. Era un sistema operativo muy sencillo, también software libre, que al ver el éxito de Linux decidió usarlo como kernel. De este modo, nació GNU/Linux, un sistema que rápidamente empezó a diversificarse, apareciendo las llamadas "distribuciones". Algunas de las más destacadas son Ubuntu, SUSE, Debian o Fedora, y todas se basan en GNU/Linux, pero utilizando entornos de escritorio y programas diferentes. También se basan en él sistemas móviles como Android, pero cuando se habla de "Linux" se entiende el conjunto de S.O. para escritorio.


Ahora bien, el título de esta entrada es "¿Cuál es tu sistema operativo?", no la historia de cada uno, pero vi conveniente hablar un poco sobre ella como introducción. Como comentaba antes, la gran mayoría de la gente usa Windows, y muchos de ellos sin haber probado otro sistema, considerando en muchos casos que es su S.O. preferido, sin haber antes usado otro. 

Windows es el favorito de los fabricantes, así que si buscas una plataforma que te de la seguridad de que vas a poder usar todos tus periféricos sin problemas, esta es la tuya. Entre esos periféricos se pueden encontrar los mandos para jugar, y es que Windows también es el mejor sistema operativo para videojuegos. Aunque los desarrolladores se centren cada vez más en las consolas de vídeo, el PC sigue contando con sus adeptos, siendo el sistema de Microsoft el más utilizado en este ámbito. Otros aspectos en los que destaca este es en la inmensa variedad de aplicaciones que se pueden instalar en él, yendo desde las más populares y productivas (Office, Photoshop, Sony Vegas...) a los proyectos más pequeños, creados por una persona en su habitación. También hay un importante componente multimedia, potenciado últimamente con la integración con XBOX.




Pero Windows también tiene sus características negativas, muchas de las cuales están cansando a sus usuarios, que migran cara a OS X o Linux. Debido a su constitución, este S.O. se vuelve bastante inestable según se van instalando programas de terceros, a la vez que se va acumulando "basura", lo que hace que a los dos años el sistema vaya lento. También son muy frecuentes los errores arbitrarios, que surgen en el momento menos oportuno y no te permiten hacer tareas tan básicas como escribir un documento de texto o entrar en una web. Y, como no, no nos podemos olvidar de la seguridad. Es verdad que al ser el sistema operativo con más cuota de mercado, también es en el que los hackers más se centran. Pero incluso teniendo un antivirus instalado, siempre tendrás el temor de que tu ordenador sigue siendo vulnerable, y es que tal como está diseñado Windows, puedes infectar tu PC con un solo click.

Por su parte, OS X, pese a mantener una cuota de mercado muy inferior a la de su rival, continúa creciendo, mientras que este va perdiendo usuarios. Antes se relacionaba Mac con trabajos como la arquitectura, la música, edición de vídeos, etc. quedando marginado  del mundo doméstico. Pero con el cambio a Intel y la renovación de la gama de ordenadores Mac, el público de a pie empezó a encontrarle su atractivo, siendo usado hoy por todo tipo de personas. Esto se debe a su facilidad de uso, con una interfaz gráfica muy atractiva y sencilla; a su estabilidad, siendo muy raro que el ordenador se cuelgue, jugando un papel muy importante el hecho de que Apple fabrique tanto el hardware como el software, y a su potencia, puesto que gracias a su base UNIX permite realizar con soltura trabajos de producción y edición de vídeo, fotografía, música... También tiene de su lado la seguridad, pasando aquí lo contrario que en Windows, y es que al tener una cuota de mercado baja, los hackers no se centran tanto en él. Igualmente, su herencia UNIX, al igual que Linux, lo hace mucho más resistente a ataques, por lo que si tenemos sentido común, no nos hará falta un antivirus. Además, es una plataforma que cuenta cada vez más con el apoyo de los desarrolladores de software, pudiendo usar herramientas profesionales como Ableton, la familia Adobe... y aplicaciones del día a día como Skype, Spotify, Dropbox... 




Sin embargo, no todo es perfecto, y obviando las limitaciones económicas (no todo el mundo puede permitirse un ordenador Mac), la personalización aquí es muy limitada, teniendo poco margen para modificar la interfaz gráfica y el funcionamiento de los componentes del sistema. Además, OS X no suele ser elegido por los desarrolladores de software pequeño, por lo que ciertas herramientas de pirateo, utilidades para modificar cosas... no las podrás ejecutar. 

El sistema que queda por analizar es Linux. Aunque cada distribución tenga sus particularidades, podemos destacar como puntos fuertes en común su amplia capacidad de personalización, pudiendo modificar todos los aspectos del sistema a nuestro gusto; la seguridad, que al igual que Mac, gracias a su base UNIX ofrece una gran resistencia a los ataques, y que es software libre, lo que nos permite usarlo para lo que queramos sin tener que andar con licencias y sin pagar. Es, además, un sistema muy estable y robusto, que sabe aprovechar bien el hardware. Y no nos podemos olvidar de que es el favorito de los programadores, siendo compatible con todo tipo de lenguajes y tecnologías, todo ello sin pagar.




Pero debido a su baja cuota, el número de aplicaciones disponibles es bastante inferior a los otros dos, especialmente en lo que a software profesional se refiere. También tiene ciertos problemas de compatibilidad con determinados ordenadores o periféricos, aunque muchos dicen que la culpa de esto es de los fabricantes, no de Linux. Aunque la variedad de distribuciones sea uno de sus puntos fuertes, para los más novatos puede ser un verdadero caos. Además, no hay un soporte técnico oficial, por lo que si surgen problemas tendrás que preguntar en Internet o buscarte la vida.

Estos son los tres principales sistemas operativos para ordenador. Sé que hay muchos más, pero con menor importancia y en muchos casos con una orientación diferente a la doméstica y laboral. Muchos de los que estáis leyendo esto lo haréis desde un ordenador con Windows, por lo que os recomiendo que probéis Linux, porque no os cuesta nada e incluso puedes usarlo sin instalarlo (Live Mode). Aunque para gustos hay colores, para mí la mejor distribución es Ubuntu, pero también hay otras muy buenas. Para mí, el mejor S.O. es OS X, pero eso ya depende de cada uno.